“…
te enseñaré a pintar estrellas”
Siempre me dijeron que
cuando luchas por lo que quieres tarde o temprano llega, pero últimamente no
hago más que pensar que cada día el camino hacia el éxito, el camino hacia
nuestros sueños, está cada vez más repleto de obstáculos. Soy una futura docente
de Educación Infantil que, como todos los que amamos este mundo de la
Educación, entró a estudiar con ilusión, con ganas de dar lo mejor de sí misma,
y con ganas de sacar lo mejor de cada una de las pequeñas personitas que
pasasen por sus manos. Últimamente algo ha cambiado. Veo en las caras de mis
compañeros un sentimiento de preocupación. Yo misma, día tras día, veo como
poco a poco nuestro futuro como docentes, y el futuro de la Educación en
nuestro país se va apagando, se complica cada día un poco más. Es donde yo
decido escribirte a ti, a quien lee esto, a quien ha decidido dedicarme cinco
minutos de su estresante vida para compartir conmigo mis inquietudes pero
también mis ilusiones, y sobretodo, para mostrarte la gran pasión de una simple
futura docente que ama la profesión que estudia.
Empecemos por el
principio. La sociedad en el que se desenvuelve la Educación a día de hoy es
compleja y a la vez complicada. Vivimos en un mundo que está en constante
cambio y evolución. Nos encontramos en una sociedad conectada, donde hablar con
alguien que se encuentra en otro continente es tan sencillo como mandar un
mensaje o hacer una videoconferencia. Estamos tan conectados, que sabemos a
tiempo real lo que ocurre en cualquier parte del mundo sin necesidad de tener
que desplazarnos hasta allí. Esto también ocurre en la Educación. No es de
extrañar que diariamente se hagan nuevas comparativas de nuestra Educación con
las de otros países para analizar cómo es el rendimiento y los logros de
nuestros alumnos. Creo que de aquí radica el primer fallo. No debemos rebajar
la Educación al simple logro de una nota alta o a aprenderse de memoria todo un
texto para soltarlo en un folio el día del examen. La Educación es mucho más.
La Educación es un tesoro y todos deberíamos considerarlo como tal. Cuando
construimos una casa, comenzamos por los cimientos, y somos conscientes de que
si los cimientos son firmes, la casa no se vendrá jamás abajo.
Creo que nosotros
mismos somos únicos, no debemos compararnos ni fijarnos en nadie, simplemente
debemos pensar en poner buenos cimientos. Debería existir un mayor
reconocimiento de la Educación en general por parte de todos, porque sino jamás
volverá a encenderse eso que lentamente se está apagando.
En primer lugar quería
referirme a ti, a quien tiene un cargo importante y que con sus decisiones
mueve la Educación en nuestro país. Creo que es labor de todos conseguir que
los pequeñajos que pasarán por nuestras aulas sean grandes personas el día de
mañana. Personas que sigan sus sueños, que tengan grandes aspiraciones, que
sean creativas y que quieran volar. No les cortemos las alas. Lo que los niños
necesitan es que pensemos más en ellos y menos en nosotros mismos a la hora de
tomar decisiones. Lo que la Educación de nuestro país necesita a día de hoy en
mi opinión es que innovemos, que empleemos todos los nuevos recursos que
tenemos a nuestra disposición, e intentemos sacar el mayor partido del
aprendizaje individual de cada niño, porque ¿sabéis algo? Cada niño es único,
son el futuro, y está en nuestras manos conseguir, no solo que sean grandes
profesionales en el ámbito que elijan sea cual sea, sino que sean personas
completas y o más importante, que sean felices.
Ahora quería hablaros a
vosotros, queridos padres. Quería pediros que el día de mañana, si llego a ser
la profe de vuestros hijos, confiéis en mí. Os garantizo que intentaré ser todo
lo que vuestros ellos necesitan para conseguir que lleguen todo lo lejos que
puedan, y para ello necesito que me ayudéis, porque la Educación es cosa de los
dos. El ámbito familiar es el mejor lugar para que los niños aprendan de forma
informal, no lo olvidéis nunca, porque lo que vosotros hagáis con ellos reforzará
lo que les enseñemos nosotros en el aula.
Por último quería
escribiros a vosotros. Mis niños de Educación Infantil. Vosotros, y solo
vosotros sois la razón de que me encuentre estudiando esta carrera. Sois la
razón de que siga luchando por conseguir llegar a ser la mejor profesora del
mundo. Vosotros no conocéis de diferencias. Vuestra inocencia y sencillez
debería servirnos a todos de ejemplo. Yo solo espero, no solo que aprendáis vosotros
de mí, sino aprender yo muchísimo de cada uno de vosotros, porque soy
maravillosos, con vuestras virtudes y vuestros defectos. Nuestra labor es convertir
vuestros impedimentos en oportunidades, oportunidades de brillar, porque, por
muy mal que se encuentre la Educación en nuestro país a día de hoy, el día de
mañana, os prometo que os enseñaré a pintar estrellas y a llegar a ellas.